Desde hace pocos años a esta parte se van acumulando estudios sobre negativos efectos de una nueva generación de insecticidas: los neonicotinoides.

Estos insecticidas son absorbidos por las plantas y se difunden por sus tejidos. El problema es que parte de estos productos químicos terminan en el néctar y polen que recolectan los insectos polinizadores.

Fig. 1 
Contaminación mundial de la miel por neonicotinoides. 
( A ) Distribución mundial de la miel contaminada por neonicotinoides. Símbolos blancos, concentración por debajo de los niveles de cuantificación (<LOQ) para todos los neonicotinoides ensayados; símbolos coloreados,> LOQ para al menos un neonicotinoide; sombreado indica la concentración total de neonicotinoides (nanogramos por gramo). Insertos de la matriz de pastel: proporción relativa de la concentración total de cada neonicotinoide por continente (leyenda en la inserción inferior). ( B ) Porcentaje total de muestras con cantidades cuantificables de 0, 1, o un cóctel de 2, 3, 4 ó 5 neonicotinoides individuales. ( C ) Proporción de muestras con 0, 1, 2, 3, 4 y 5 neonicotinoides individuales en cada continente. ( D) Distribución de la concentración de los neonicotinoides totales en todas las 149 muestras en las que se midieron cantidades cuantificables de neonicotinoides. 

Prácticamente todos los estudios realizados señalan que estos productos afectan de un modo u otro a las abejas y abejorros. Al parecer interaccionan con su sistema nervioso y alteran su memoria y sus capacidades cognitivas. Como resultado se reduce su capacidad de recolectar alimentos o incluso de encontrar el camino de vuelta a la colmena. 

También hay estudios que apuntan a que estos productos afectan a las abejas durante el invierno,principalmente a la reina, por lo que alteraría la reproducción de la colmena.Estudios más recientes muestran que la sensibilidad de las abejas a estos pesticidas aumenta con las exposiciones largas, aunque sea a bajos niveles.

Todo ello podría explicar la reducción de las poblaciones de estos insectos en todo el mundo. Dada la gran importancia ecológica de estos polinizadores no es extraño que la situación sea alarmante. Las Naciones Unidas avisaron en 2016 que un 40% de los invertebrados polinizadores están en riesgo de extinción.

Pero, además, muchos de nuestros cultivos dependen precisamente de la polinización realizada por estos insectos. Debido a todo esto, la Unión Europea impuso una moratoria sobre este tipo de insecticidas. En noviembre se decidirá si esta moratoria se transforma en una prohibición total. Pero en otras partes del mundo se siguen usando.

Para saber el alcance que el uso de estos productos tiene, un grupo de investigadores suizos pidió a familiares y amigos a lo largo de todo el mundo que les proporcionasen muestras de miel locales. En total recolectaron miel de casi 200 localizaciones distintas, salvo de la Antártida.

El análisis de estas muestras reveló que el 86% de las muestras de Norteamérica contenían al menos un tipo de neonicotinoide. Ese porcentaje bajaba ligeramente a un 80% y un 79% en Asia y Europa respectivamente.

En Sudamérica ese porcentaje fue del 57%. Había más de dos tipos deneonicotinoides en un 45% de las muestras de miel y había 4 o 5 tipos en un 10% de las muestras.Se desconoce efecto que la mezcla de estas sustancias químicas pueda tener, pero se supone que sus consecuencias son peores para las abejas.Aunque ninguna de las muestras tenían concentraciones que se crean perjudiciales para el ser humano.

Pero para los polizadores no es tan bueno. El 48% de las muestras contenían neonicotinoides en tal cantidad que superaban el nivel a partir del cual es perjudicial para estos insectos. El problema es que las abejas se alimentan de miel durante el invierno.

El resultado no es ninguna sorpresa,pero lo original es que para el estudio se han usado métodos de análisis protocolizados.Esto ha permitido levantar un mapa mundial del fenómeno.

Pero la extensión del problema es sorprendente.

Había miel que contenía neonicotinoides en sitios tan remotos como islas en medio del Pacífico o islas en África occidental. Esto sugeriría que las abejas están expuestas a estos pesticidas durante generaciones a lo largo de todo el mundo.Uno puede ir a un restaurante y que le dan mala comida un día.Pero si el frigorífico lo tienes contaminado entonces toda la comida que comas lo estará. Esto es lo que les pasa a las abejas en sus colmenas.

Todo ello ha hecho decir a expertos del campo que este resultado es alarmante.

Los autores hacen un llamamiento a los gobiernos para que publiquen los datos sobre la cantidad de estos insecticidas usados en sus campos agrícolas.De este modo se facilitaría el estudio de la relación entre la cantidad usada y la que termina en la miel.

Fuentes y referencias:
Info (Texto) Original por : http://science.sciencemag.org/content/358/6359/109.full
http://neofronteras.com/?p=5743
http://science.sciencemag.org/content/358/6359/109.full